Los huesos del invierno

Daniel Woodrell



«Todos los días hay que estar preparado para morir… Sólo así puedes salvarte»: quien pronuncia estas palabras, drogado hasta arriba, es un tipo sin una oreja y con una gran cicatriz llamado Lágrimas. 
 
Su sobrina, Ree Dolly, anda buscando a su padre, que ha desaparecido estando en libertad condicional: si no lo encuentra antes de treinta días, la ley le quitará la casa. 
 
Ree tiene dieciséis años, una madre enferma y dos hermanos pequeños: es el sostén de la familia y hará lo que sea para evitar el desahucio. 
 
Lo más bonito que tiene es una escopeta.


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