Nuestros amigos de Frolik 8

Philip K. Dick



En el siglo XXII la Tierra está dominada por los «Nuevos Hombres», que con sus altos coeficientes de inteligencia y extraordinarios poderes mentales han convertido a los hombres normales en ciudadanos de segunda categoría.

Provoni, un ciudadano de segunda clase, se había ido a las estrellas en busca de ayuda, y cuando su regreso empezaba a convertirse en leyenda, llegó un mensaje suyo: Venía de vuelta a la Tierra, y traía consigo amigos de Frolik 8… 
 
Pero ¿quiénes o qué eran esos amigos?
 


Los jugadores de Titán

Philip K. Dick


 
Las criaturas de Titán, la mayor de las lunas de Saturno, tienen la capacidad de adoptar distintas y ambiguas apariencias, y emplean esta capacidad en sus conflictos con los seres terrestres. 
 
Después de la gran guerra, a la que han sobrevivido sólo unos pocos seres humanos, los combatientes han firmado una tregua. 
 
Pero para muchos el conflicto no ha concluido aún, y continúa en una serie de fantásticas partidas que pueden acabar con lo que queda de la humanidad.
 


Planetas morales

Philip K. Dick



En un futuro post apocalíptico el sistema político se enfoca más en la propaganda que en hacer gestión. 
 
La sociedad en sí misma se ha vuelto ultraconservadora y cualquier cosa sirve de excusa para acusar a alguien de ofensa moral aunque las penas por delitos como 'empresal vil' (sexo extramarital) no pasan de una amonestación o una llamada de atención. 
 
Esta sanción, en el entorno del Recmor (reclamación Moral) es la cosa más humillante pero el ciudadano tiene la oportunidad de reivindicarse. 
 
La ventaja de este sistema es que aparenta ser imparcial ya que los rumores y acusaciones maliciosas no son válidas como evidencia para evitar cacería de brujas. 
 
En cambio se implementó el programa de 'juveniles', una serie de robots humanoides capaces de inmiscuirse en cualquier parte que registran todo lo que ven y lo que oyen. 
 
Pero mucha gente ya está cansada de tan morbosa 'moralidad'. Allen Purcell, el principal personaje de esta obra, ya harto de las reuniones de bloque y de las constantes acusaciones sin sentido decide jugarle una broma pesada a todo el sistema burlándose de la raíz misma del sistema poniendo en ridículo el actual sistema de creencias.
 


Ir tirando

Philip K. Dick



Virginia y Roger Lindahl consiguieron reunir algunos ahorros durante la guerra, trabajando frenéticamente en los peores turnos de las fábricas de armamento. 
 
Aunque Roger siempre soñó emplearlos para volver al paraíso infantil de su Arkansas, su mujer o el destino se impusieron a sus planes por primera vez: era mucho mejor abrir un taller de televisores, el negocio del futuro y la imagen del mundo que nacía. 
 
Pero esa realidad no estaba exenta de maldiciones y monstruos. 
 
La primera maldición fue un hijo enfermo de asma, Gregg. 
 
El primer monstruo fue la sospecha de que Virginia tenía trazados unos planes de vida en común que no coincidían para nada con los suyos. 
 
Y, desde luego, Virginia no pensaba dejar escapar ni una brizna de su radiante vida como accionista del sueño norteamericano, simplemente porque su marido se sintiera atraído hacia una estúpida vecina llamada Liz Bonner. 
 
La patética odisea de Roger Lindahl, condenada desde el principio a la rendición y el fracaso, se hace imagen de unos tiempos en los que ya no se puede “ir tirando”, sin más, porque el mundo se ha convertido en un lugar donde hay que devorar o ser devorado, y donde los mansos nunca llegarán a heredar la Tierra, probablemente porque ya no quedará Tierra alguna que heredar: sólo perdurarán los depósitos de chatarra y las ruinas emocionales dejadas en el campo de batalla de la vida cotidiana.
 


La invasión divina

Philip K. Dick



Hace siglos que Dios vive exiliado en un remoto planeta. En éste residen también dos colonos humanos, Herb y Rybys, completamente aislados entre sí. Dios ve en ellos la solución para regresar a la Tierra: serán los padres de un nuevo Mesías. 
 
El niño Emmanuel, nacido con daños cerebrales que le impiden recordar su destino cósmico, habrá de enfrentarse al malvado Belial, que ha corrompido la pureza del planeta y de sus habitantes, con el gobierno como brazo ejecutor. 
 
De ágil y entretenida lectura, esta novela es una lúcida reescritura de diversos mitos religiosos, cargada de elementos gnósticos y cabalísticos, y una reflexión sobre nuestro mundo y nuestras creencias.

Una nueva incursión al universo de Sivainvi: la religión, el hombre, la descomposición de la realidad... Dick en su estado más puro.



Podemos recordarlo todo por usted

Philip K. Dick



Podemos recordarlo todo por usted es un cuento de ciencia ficción escrito por Philip K. Dick y publicado en abril de 1966 en The Magazine of Fantasy Science Fiction. 
 
Representa un clásico enmarañado acerca de la realidad, la falsa memoria y la memoria real.

Douglas Quail, un hombre simple y ordinario, desea visitar Marte. Incapaz de permitírselo, visita una empresa, Rekal, Inc., que ofrece memorias implantadas. 
 
La tentativa de implantar algunos recuerdos marcianos vivos en Quail como un agente secreto, revela que es en realidad un agente encubierto del gobierno, al que le fueron manipulados sus recuerdos debido a lo peligroso de los secretos que conocía.
 


Nick y el Glimmung

Philip K. Dick



Nick está metido en un lío. Tiene un gato llamado Horace, y los gatos son bastante ilegales en la Tierra. De hecho, todas las mascotas son ilegales en la Tierra y Horace ha sido denunciado al agente antimascotas. 
 
La única manera que tienen Nick y su familia de quedarse con Horace es emigrar al Planeta del Labrador. 
 
Pero en vez de aterrizar en el paraíso que habían imaginado, se encuentran en un planeta en guerra con un ente conocido como Glimmung, un conflicto en el cual Nick y Horace jugarán un papel esencial.

Los clanes de la luna Alfana

Philip K. Dick



En la Tierra, los casos de trastornos mentales aumentan exponencialmente; desbordados, los centros psiquiátricos sólo encuentran una solución: exiliar a los enfermos a una luna habitable que orbita el remoto planeta Alfa III. 
 
Sin embargo, durante dos décadas se interrumpe el contacto entre los terrícolas y los desequilibrados, quienes acaban organizándose en una sociedad donde cada clan se corresponde con una patología y un rol. 
 
Así, los psicóticos son la clase gobernante; los esquizofrénicos, los artistas y líderes religiosos; los maníaco-depresivos, los filósofos...

Este orden se quiebra cuando en el planeta azul recobran el interés por los lunáticos y envían una nave para restablecer el contacto. 
 
Allí viajan el agente de la CIA Chuck Ritterford y su esposa Mary, a la que éste decide asesinar por control remoto. Para ello, contará con la ayuda de una serie de estrafalarios personajes...

Sólo Philip K. Dick podría haber trenzado una historia de amor invertida con las contingencias de una comunidad de enfermos mentales. Toda una exploración de la psique humana donde se dinamita la frontera entre la locura y la cordura, Los clanes de la luna Alfana es una de las novelas más corrosivamente divertidas de este celebrado autor.
 


Dr. Bloodmoney o cómo nos las apañamos después de la bomba

Philip K. Dick



Siete años después del día de las bombas, Point Reyes puede considerarse un lugar bastante afortunado. 
 
Sus habitantes son razonablemente normales –excepto por la niña que lleva a su hermano siamés creciendo en su estómago–, su economía basada en el trueque parece funcionar y sus genios residentes pueden arreglar casi todo lo que se estropea. 
 
Pero esta situación puede irse al traste si los habitantes descubren que están protegiendo, sin saberlo, al hombre que provocó la tercera guerra mundial y la muerte de millones de personas por radiación nuclear.


Esperando el año pasado

Philip K. Dick



Sólo un hombre puede salvar el mundo. 
 
Y está muerto. 
 
Otra vez. 
 
La primera vez Gino Molinari, líder electo de la Tierra y comandante supremo de sus fuerzas armadas en la guerra contra los reegs, fue asesinado por un rival político. La segunda, sufrió un ataque al corazón mientras negociaba la rendición al enemigo. 
 
Pero ahora ha vuelto, más joven y fuerte que antes, y trae consigo una nueva esperanza para la Tierra en su lucha por la supervivencia.


La penúltima verdad

Philip K. Dick



En un futuro cercano, la tercera guerra mundial se recrudece a marchas forzadas, y la Tierra, plagada de virus y radioactividad, resulta inhabitable; al menos, eso cree la inmensa mayoría de la población que, confinada en factorías subterráneas, sólo conoce del exterior lo que ve en los informes televisivos. 
 
Pero éstos no ofrecen más que mentiras sistemáticas ideadas por profesionales del artificio, guardianes de una realidad radicalmente distinta: la guerra acabó hace años y el planeta es un gran jardín.

Escrita en 1964, La penúltima verdad anticipa el uso de la televisión como medio de manipulación de masas. Dick pone de nuevo su salvaje imaginación al servicio de la denuncia de los abusos del poder y del cuestionamiento de la naturaleza de la realidad. 
 
En esta suerte de reescritura del mito de la caverna, a su vez, desenmascara la esencia del capitalismo, que necesita del sometimiento para subsistir.


Podemos fabricarte

Philip K. Dick



Para mantener la competitividad de sus productos la empresa de órganos musicales eléctricos de Louis Rosen fabrica se lanza a un proyecto alocado: la construcción de simulacros, réplicas robot de seres humanos 
 
La idea inicial es hacer revivir personajes históricos, e incluso se plantea la posibilidad de reconstruir la guerra civil americana. 
 
La empresa acaba arrastrada por la influencia de un empresario de comportaiento turbio que pretende usar la replica robótica perfecta de Abraham Lincoln en beneficio propio
 
Mientras tanto, Rosen busca el consejo de Lincoln cuando corteja a una mujer incapaz de comprender las emociones humanas, alguien que quizás sea más robótica que la propia réplica de Lincoln.
 
Aunque concebida como novela independiente, el futuro descrito en Podemos construirle se relaciona en ambientación con ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en la que se basó el film Blade Runner, y Los simulacros, con las que forma una especie de tríptico de una sociedad en la que los androides se confunden con los humanos.



La pistola de rayos

Philip K. Dick



Lars Powderdry es diseñador de moda armamentística. Bendecido por el talento de médium, sus diseños permiten al Bloque Oeste mantener la frenética carrera de armamento con el Sector Este, en un constante equilibrio que, a través del miedo, asegura la paz en la Tierra… 
 
hasta que unos satélites alienígenas se sitúan en órbita y comienzan a volatilizar ciudades de ambos bandos.

La pistola de rayos destila un humor irreverente con el que Dick construye una sátira desquiciada sobre los sinsentidos de la Guerra Fría. 
 
El californiano emprende una de sus portentosas exploraciones de lo que constituye el tema central de su obra: la paranoia vital, tanto individual como colectiva, y su inevitable vinculación con nuestra forma de interpretar la realidad.
 


El mundo que Jones creó

Philip K. Dick




Floyd Jones es un "precog" (precognitivo) que vive en un mundo post-guerra nuclear, donde es venerado y temido por su habilidad para ver el futuro exactamente un año antes.
 
La sociedad ha adoptado el relativismo como doctrina, rechazando verdades absolutas y abrazando una tolerancia extrema. Asi que choca con Jones que presenta una visión absolutista que choca con este relativismo. 
 
A través de sus visiones, Jones predice el regreso de una especie alienígena (medusas gigantes), desafiando la estabilidad del sistema.
 
Un agente del gobierno intenta asesinar a Jones al considerarlo una amenaza para el orden establecido, lo que desencadena una trama de acción y suspenso. 

Tiempo de Marte

Philip K. Dick



En la árida colonia de Marte, lo único más valioso que el agua puede ser un niño esquizofrénico de diez años llamado Manfred Steiner. 
 
Aunque para la ONU sea un niño «anómalo» destinado a la deportación y a su destrucción final, otros —especialmente Arnie Kott, presidente del Sindicato Local de Trabajadores del Agua— sospechan que el desorden de Manfred parece permitirle vislumbrar un futuro apocalíptico

Pero, ¿qué clase de futuro? ¿Y qué sucede con todos aquellos desafortunados en quienes Manfred confió? 
 
En Tiempo de Marte, Philip K. Dick, el genio incomparable de la ficción especulativa, usa el poder político, el tráfico con bienes extraterrestres, el adulterio y el asesinato para penetrar en los misterios del ser y del espacio.