Paraíso

Toni Morrison


Ruby podría ser como cualquier otra pequeña comunidad de reciente instalación, religiosa, tolerante, trabajadora y ahorrativa aunque no tacaña. 
 
Sólo hay dos cosas que le diferencian: la belleza de todos los miembros que la componen —todos ellos negros— y su desconfianza hacia los forasteros. 
 
Y es ese recelar de lo extraño, unido al esfuerzo por salvaguardar la armonía de la comunidad, lo que va acrecentando la animadversión de algunos habitantes de Ruby hacia las mujeres que viven en un antiguo caserón situado a pocos kilómetros del pueblo: el convento. 
 
En el mundo femenino del convento, Ruby intuye una amenaza horrible, y con esta sospecha decide tomarse la justicia por su mano... pese a que, como señala uno de los personajes de la novela, tal vez, lo que realmente le inquiete sea «la turbulencia de unas mujeres que intentaban domeñar, sin ser pisoteadas, los monstruos que las esclavizaban». 
 
 Los personajes de Paraíso ejecutan los pasos de una coreografía de gestos osados y contemporáneos, creada por Toni Morrison para expresar, de forma singular y fascinante, lo injusto de la perfección, la reivindicación de la diferencia, el anhelo de la armonía y la realidad de unos sentimientos que intentan quebrar la coraza de las normas impuestas por la sociedad.

Magia de Thule

Manly Wade Wellman

El detective de lo oculto es una tradición que se remonta a los primeros años del siglo Veinte, con caracteres tan importantes como John Silence, de Algernon Blackwood, y Carnacki, de William Hope Hodgson, enfrentándose a las fuerzas de la oscuridad.

El personaje de Manly Wade Wellman, John Thunstone, está cortado por un patrón diferente al de estos primeros cazadores de fantasmas; se trata de un hombre de acción tanto como un investigador. Es un hombre más grande que la propia vida, que se mete de lleno y audazmente en sus enfrentamientos contra lo desconocido blandiendo por igual una espada o un grimorio, según lo requirieran las circunstancias. Un hombre tan capaz de utilizar técnicas de concentración aprendidas de «un viejo cazador de recompensas», como las de proyección astral que le enseñó un lama tibetano.
 
Wellman triunfó claramente en su intento de fusionar el arquetipo de detective de lo oculto con los caracteres de tono más bronco de los aventureros de la ficción pulp. Desde entonces, el proceso se ha repetido en numerosas ocasiones; me vienen a la memoria varias obras de John Blackburn y de Dennis Wheatley, pero ninguno lo ha hecho con tanta maestría como Manly Wade Wellman. 
 
Thunstone lucha contra el vudú, los espíritus malignos y, por supuesto, contra los shonokins, el atávico pueblo de las tinieblas de Wellman que pulsará las cuerdas del recuerdo del lector: los habitantes degenerados y endogámicos del Innsmouth de Lovecraft y los de la obra de Herbert Gorman A Place Called Dagon. 
 
En su trabajo, Wellman muestra su reconocimiento por la existencia de los relatos de los Mitos de Cthulhu, aunque sin darles motivos a los lectores para tomarlo por un imitador; sabe mantener continuamente las distancias. Algunas veces menciona el Necronomicón, pero siempre como un guiño de complicidad hacia Lovecraft antes que como un intento de conectar sus excepcionales cuentos regionales con los del Círculo de Lovecraft.


Todas las familias felices

Hervé Le Tellier

Un destacado escritor francés se adentra en su propia historia en esta elocuente reflexión sobre las relaciones familiares disfuncionales.

Hervé Le Tellier no se consideraba a sí mismo como un niño infeliz. Y, sin embargo, entendió desde muy joven que algo andaba mal. Alcanzados los setenta años de edad y con la distancia emocional que facilita el paso del tiempo, Le Tellier se sintió capaz de escribir la historia de su familia.

Abandonado temprano por su padre y criado en parte por sus abuelos, se vio profundamente afectado por la relación con su madre, una mujer con problemas y con percepciones dañinas sobre el amor.
 

En este relato perspicaz y profundamente personal, Le Tellier intenta recordar tiempos difíciles sin ira ni arrepentimiento y, a veces, incluso con humor.

El beso

Elizabeth Hickey

Viena, 1886: en la elegante urbe centroeuropea, una chiquilla de 12 años, Emilie Flöge, conoce al carismático y controvertido pintor Gustav Klimt, uno de los líderes de la Secesión, el movimiento que revolucionaría el arte europeo.

Contratado por los padres de la joven para darle lecciones de dibujo, Klimt introduce a Emilie en el mundo de la bohemia, donde pululan artistas disolutos, modelos de reputación equívoca y decadentes mecenas de las artes, cuyas idas y venidas fascinan y atemorizan a la joven burguesa.

Entre el pintor y su discípula se inicia una relación marcada por el secreto y la sensualidad: la muchacha acabará siendo la amante de uno de los artistas más fascinantes del siglo XX. 
 
Con su ayuda, abrirá una exclusiva tienda de modas y se convertirá en toda una figura de la sociedad vienesa.

Emilie permanecerá al lado del pintor en la hora del triunfo y también cuando le acechen las sombras del escándalo y la tragedia.


El sueño de la maharani

Elisa Vázquez de Gey

Anita Delgado deslumbró en su día al escritor Blasco Ibáñez, que intentó escribir su biografía.

Esta muchacha pobre tuvo la fortuna de bailar delante del Maharajá de Kapurthala, quien inmediatamente la convirtió en su sexta esposa, sacándola a ella y a su familia de la pobreza.

La vida de Anita transcurrió en el lujo de la corte y, más tarde, separada de su esposo, en la vida disipada y mundana de París en su época dorada.

Esta es la historia de una mujer que vivió y amó intensamente hasta el final de su vida.

La autora, anteriormente a esta novela, escribió una documentadísima biografía de Anita Delgado, muy consultada por Javier Moro para su famosa obra Pasión india.


Te daba por muerto

Pete Nelson

La vida de Paul Gustavson es un desastre, una carrera llena de obstáculos en la que continuamente tropieza: está divorciado, su forma física es deplorable y su estado de salud penoso, su padre ha sufrido una embolia, tiene una relación inestable y problemas de impotencia... 
 
Pero tiene a Stella. Stella es la perra de Paul: escucha con paciencia sus quejas sobre las injusticias de la vida, y le da su opinión sincera y certera, con comentarios llenos de razón e ironía.
 
Stella es la voz de la conciencia de Paul, su norte, su confesora, la única constante con los pies en el suelo en un mundo que no deja de girar y de cambiar.

Allan y los dioses de hielo

Henry Rider Haggard

Allan Quatermain - Libro: 5

En «Allan y los dioses de hielo», su autor, H. Rider Haggard, hace que su fantasía nos conduzca hasta el hombre primitivo. 
 
Allan Quatermain, el simpático personaje ya conocido de nuestros lectores, relata sus experiencias ancestrales con un mágico retroceso de varios siglos. Dicha existencia anterior es evocada bajo la influencia de la misteriosa hierba africana «taduky», que le ha sido legada a Allan por su amiga Lady Ragnall (ver «El niño de marfil»). 
 
Y así, bajo los efectos de esta extraordinaria droga, se transforma en el cazador Wi y nos relata sus extraordinarias aventuras, juntamente con su inseparable amigo el capitán Good. 
 
Ya de lleno en la época prehistórica, vemos cómo Wi, al igual que todos los componentes de su tribu, creíanse los únicos habitantes del glaciar en que vivían, y por ende del mundo, hasta que un día rescata del mar a una mujer rubia de extraordinaria belleza, Laeela, por quién luchará para defenderla de los demás miembros de su tribu, que la creen una hechicera. 
 
Influído por esta extraña mujer, de ideas más elevadas, abandona el fetichismo para abrazar un culto más puro. Y tras una serie de peripecias, luchas y traiciones, de actos viles y heroicos que han existido entre los hombres desde la creación del mundo, se produce el deslizamiento del glaciar y la destrucción de los dioses de hielo que en él se hallaban aprisionados. H. Rider Haggard, con su habitual maestría, logra mantener latente la atención del lector hasta la última palabra de su relato.


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La esposa de Allan

Henry Rider Haggard

Allan Quatermain - Libro: 4

«La esposa de Allan» (1889) es el cuarto volumen, en orden de aparición de la saga de Allan Quatermain, pero no la continuación de «La venganza de Maiwa» (vol. 3), sino que es una narración que parte de «Allan Quatermain» (vol. 2), en donde muere el héroe. 
 
Éste es, por lo tanto, uno de los sucesivos diarios en que se relatan aventuras previas a la muerte de Allan. «La esposa de Allan» es una de las historias más antiguas de la saga, pudiendo ubicarse entre los años 1842-1869, una historia que comienza en la niñez de Allan y que de inmediato se traslada al África de los bóers, un África aún casi inexplorada. 
 
El aniquilamiento de unos colonos bóers a manos de guerreros zulúes sirve de punto de partida en busca de los «kraals de mármol», donde vive un extraño anciano blanco y su hija: Stella Carson. 
 
Y como elemento de interés, la presencia de Hendrika, la mujer-mandril, una especie de contrafigura femenina y salvaje de Tarzán de los Monos.


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Chica Uno

Abigail Dean

Alexandra, una exitosa abogada afincada en Nueva York, recibe la noticia de que su madre, muerta en la cárcel, la ha nombrado albacea de su testamento. 
 
Aunque nadie en su entorno lo sabe, la protagonista fue años atrás la Chica Uno, la única que logró escapar de la casa donde sus padres la tenían prisionera junto a sus hermanos. 
 
Ahora, Alexandra deberá ponerse en contacto con los demás, que crecieron en familias adoptivas diferentes, incluido su extraño hermano Ethan, que ha convertido la pesadilla que vivieron de niños en un lucrativo negocio de conferencias…
 
Convertida en un fenómeno internacional y califificada de obra maestra por la crítica literaria, esta novela hipnótica, llena de misterios y personajes que no son lo que parecen, eleva el thriller psicológico a un nuevo nivel.


Las ocas blancas

Paulina Crusat


Paulina Crusat nació en Barcelona en el año 1900. Creció en un ambiente muy favorable para la maduración de la vocación literaria, que sintió desde muy joven. Contrae matrimonio y fija su residencia en Sevilla. 
 
Desde allí ha hecho notar su presencia en toda España, en su doble actividad de crítico literario y novelista, que ha ejercido con excepcional intuición. Paulina Crusat, después de habernos dado una interesantísima Antología de Poetas Catalanes, y una novela, Mundo pequeño y fingido, publicó su meritísima obra Aprendiz de persona, donde se descubrió que la capacidad de observación y evocación de Paulina Crusat es fabulosa. 
 
Las ocas blancas constituye una segunda parte de aquel relato, aunque su independencia, a efectos de lectura, sea absoluta. Al correr de estas delicadas y profundas páginas, unas singulares figuras femeninas, descritas con prodigiosa matización, personalismo estilo, original enfoque y admirable sensibilidad, adquieren una vida inolvidable.

 

La venganza de Maiwa

Henry Rider Haggard

Allan Quatermain - Libro: 3

La venganza de Maiwa inagura las auténticas aventuras africanas de Allan Quatermain en sentido estricto, historias que carecen de elementos fantásticos y se integran en la vida del África de los Boers, tal como sucedía en su novela Jess (1885).

Un mundo todavía virgen, cuya veldt estaba llena de leones feroces y enormes elefantes, donde la única ley era el certero disparo de un gran cazador, y entre los grandes cazadores, el gran Allan, Macumazahn, 'el que vigila en la noche', como lo bautizaron los cafres.

Y como figura poderosa y sorprendente, Maiwa, una amazona negra en busca de sangre, una madre que busca vengar la muerte de su hijo y desata lo que se conoce como 'la Guerra de la Pequeña Mano'. 
 
Y como Apéndice tres relatos inéditos: 
 
  • El relato del cazador Quatermain, 
  • Un cuento de tres leones 
  • Un extraño suceso.…

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Allan Quatermain

Allan Quatermain

Allan Quatermain - Libro: 2
 

Allan Quatermain es el segundo volumen de la serie Allan Quatermain, donde prosiguen las aventuras del gran cazador blanco en el África de los bóers.

Muerto su hijo Harry, el desolado Allan abandona Inglaterra en busca de una fabulosa raza blanca que se dice habita en las inexploradas regiones al norte del monte Kenya. 

Le acompañan sus dos compañeros de Las minas del rey Salomón, Sir Henry Curtis y John Good, ex comandante de la Armada Real, a quien se une Umslopogaas, el gran guerrero zulú.

De este modo comienza un peligroso viaje donde los expedicionarios tendrán que sobrevivir a feroces combates contra guerreros masai y efectuar una larga travesía por un río subterráneo, antes de llegar al fabuloso reino perdido de Zu-Vendi, el dominio de las reinas gemelas…

Nadie ignora que los únicos paraísos son los perdidos. Haggard creyó haber encontrado alguno, escondido en los pliegues de su memoria. En Las minas del rey Salomón defendió el de Kukuanalandia con la firme decisión de Ignosi de no dejar pasar jamás al hombre blanco, siempre acompañado de pistolas, ginebra y predicadores. 

En Allan Quatermain, el de Zu-Vendis queda protegido por la propia naturaleza, que como una perla lo había tenido oculto durante siglos.

Haggard opinaba que las buenas novelas se escriben de una sentada, y aquí lo corroboró con su habitual intensidad. No sorprende que Kipling lo considerase «el hombre con una imaginación más convincente».

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Hud, el salvaje

Larry McMurtry


«La cabina estaba en penumbra, y la luz del salpicadero dibujaba sombras en su rostro de tal modo que, cuando lo miré y vi cómo se calaba el gastado sombrero de paja con la vista en la carretera, me recordó a alguien muy querido por mí; me recordó a todas las personas que conocía.»
 
Publicada en 1961, Hud, el salvaje es la primera novela de Larry McMurtry. En ella escenifica el conflicto entre los valores del viejo Oeste y los de una nueva generación materialista y sin escrúpulos. Homer Bannon, anciano ganadero que encarna los nobles principios de honestidad y decencia de la Frontera, tiene que enfrentarse a la arrogancia y egoísmo de su hijastro Hud. Lonnie, su nieto, nos va contando todo cuanto observa en el rancho familiar, situado a veinte millas de la ciudad más cercana, Thalia.
 
McMurtry nos regala aquí un retrato de los años cincuenta del Texas más profundo, poblado de personajes inolvidables. Con un estilo vívido e ingenioso, el mismo que ilumina todas sus novelas, el autor redefine en esta obra la imagen del vaquero en la literatura.
 
En 1963 Martin Ritt adaptará la novela a la gran pantalla, con Paul Newman interpretando el papel de Hud. La película se alzaría con tres premios Oscar.


La última película

Larry McMurtry

«A veces Sonny se sentía como si fuera el único ser humano del pueblo. Era una desagradable sensación que solía experimentar por la mañana temprano cuando las calles estaban completamente vacías, como cierta mañana de sábado de noviembre.»
 
Son los años cincuenta y estamos en Thalia, una pequeña ciudad de Texas. Sonny, Jacy y Duane son tres adolescentes insatisfechos y aburridos, espectadores de sus propias vidas en una provincia encerrada en sí misma. 
 
Todo es un sueño inmóvil que se desarrolla entre un viejo cine, un salón de billar y un café abierto toda la noche.
El premio Pulitzer Larry McMurtry construye con pocos ingredientes una historia conmovedora poblada de personajes secundarios excéntricos que se mueven en una atmósfera de monotonía y nostalgia.

En 1971 Peter Bogdanovich dirigirá la adaptación cinematográfica de la novela, convirtiéndola en una película de culto.


Las minas del rey Salomón

Henry Rider Haggard

Allan Quatermain - Libro: 1

A fines del siglo XIX las tierra de África, en parte inexploradas, ofrecían un escenario ideal para situar aventuras exóticas. Allí colocó Henry Rider Haggard a Allan Quatermain, el cazador de elefantes, enrolado en un viaje erizado de peligros y dificultades en busca de las portentosas minas del rey Salomón. 
 
Una sucesión de peligros, ocasionados por la Naturaleza, las fieras o los nativos, que no entienden la idolatría de los blancos por las piedras, se interpondrán en su camino.
 
Pero de todo ello surge una pregunta esencial: si la «civilización» materialista y obsesionada por el dinero no será, en el fondo, tan salvaje como esas tribus belicosas perdidas en el corazón de la Naturaleza.

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