La invasión divina

Philip K. Dick



Hace siglos que Dios vive exiliado en un remoto planeta. En éste residen también dos colonos humanos, Herb y Rybys, completamente aislados entre sí. Dios ve en ellos la solución para regresar a la Tierra: serán los padres de un nuevo Mesías. 
 
El niño Emmanuel, nacido con daños cerebrales que le impiden recordar su destino cósmico, habrá de enfrentarse al malvado Belial, que ha corrompido la pureza del planeta y de sus habitantes, con el gobierno como brazo ejecutor. 
 
De ágil y entretenida lectura, esta novela es una lúcida reescritura de diversos mitos religiosos, cargada de elementos gnósticos y cabalísticos, y una reflexión sobre nuestro mundo y nuestras creencias.

Una nueva incursión al universo de Sivainvi: la religión, el hombre, la descomposición de la realidad... Dick en su estado más puro.



Podemos recordarlo todo por usted

Philip K. Dick



Podemos recordarlo todo por usted es un cuento de ciencia ficción escrito por Philip K. Dick y publicado en abril de 1966 en The Magazine of Fantasy Science Fiction. 
 
Representa un clásico enmarañado acerca de la realidad, la falsa memoria y la memoria real.

Douglas Quail, un hombre simple y ordinario, desea visitar Marte. Incapaz de permitírselo, visita una empresa, Rekal, Inc., que ofrece memorias implantadas. 
 
La tentativa de implantar algunos recuerdos marcianos vivos en Quail como un agente secreto, revela que es en realidad un agente encubierto del gobierno, al que le fueron manipulados sus recuerdos debido a lo peligroso de los secretos que conocía.
 


Nick y el Glimmung

Philip K. Dick



Nick está metido en un lío. Tiene un gato llamado Horace, y los gatos son bastante ilegales en la Tierra. De hecho, todas las mascotas son ilegales en la Tierra y Horace ha sido denunciado al agente antimascotas. 
 
La única manera que tienen Nick y su familia de quedarse con Horace es emigrar al Planeta del Labrador. 
 
Pero en vez de aterrizar en el paraíso que habían imaginado, se encuentran en un planeta en guerra con un ente conocido como Glimmung, un conflicto en el cual Nick y Horace jugarán un papel esencial.

Los clanes de la luna Alfana

Philip K. Dick



En la Tierra, los casos de trastornos mentales aumentan exponencialmente; desbordados, los centros psiquiátricos sólo encuentran una solución: exiliar a los enfermos a una luna habitable que orbita el remoto planeta Alfa III. 
 
Sin embargo, durante dos décadas se interrumpe el contacto entre los terrícolas y los desequilibrados, quienes acaban organizándose en una sociedad donde cada clan se corresponde con una patología y un rol. 
 
Así, los psicóticos son la clase gobernante; los esquizofrénicos, los artistas y líderes religiosos; los maníaco-depresivos, los filósofos...

Este orden se quiebra cuando en el planeta azul recobran el interés por los lunáticos y envían una nave para restablecer el contacto. 
 
Allí viajan el agente de la CIA Chuck Ritterford y su esposa Mary, a la que éste decide asesinar por control remoto. Para ello, contará con la ayuda de una serie de estrafalarios personajes...

Sólo Philip K. Dick podría haber trenzado una historia de amor invertida con las contingencias de una comunidad de enfermos mentales. Toda una exploración de la psique humana donde se dinamita la frontera entre la locura y la cordura, Los clanes de la luna Alfana es una de las novelas más corrosivamente divertidas de este celebrado autor.
 


Dr. Bloodmoney o cómo nos las apañamos después de la bomba

Philip K. Dick



Siete años después del día de las bombas, Point Reyes puede considerarse un lugar bastante afortunado. 
 
Sus habitantes son razonablemente normales –excepto por la niña que lleva a su hermano siamés creciendo en su estómago–, su economía basada en el trueque parece funcionar y sus genios residentes pueden arreglar casi todo lo que se estropea. 
 
Pero esta situación puede irse al traste si los habitantes descubren que están protegiendo, sin saberlo, al hombre que provocó la tercera guerra mundial y la muerte de millones de personas por radiación nuclear.


Esperando el año pasado

Philip K. Dick



Sólo un hombre puede salvar el mundo. 
 
Y está muerto. 
 
Otra vez. 
 
La primera vez Gino Molinari, líder electo de la Tierra y comandante supremo de sus fuerzas armadas en la guerra contra los reegs, fue asesinado por un rival político. La segunda, sufrió un ataque al corazón mientras negociaba la rendición al enemigo. 
 
Pero ahora ha vuelto, más joven y fuerte que antes, y trae consigo una nueva esperanza para la Tierra en su lucha por la supervivencia.


La penúltima verdad

Philip K. Dick



En un futuro cercano, la tercera guerra mundial se recrudece a marchas forzadas, y la Tierra, plagada de virus y radioactividad, resulta inhabitable; al menos, eso cree la inmensa mayoría de la población que, confinada en factorías subterráneas, sólo conoce del exterior lo que ve en los informes televisivos. 
 
Pero éstos no ofrecen más que mentiras sistemáticas ideadas por profesionales del artificio, guardianes de una realidad radicalmente distinta: la guerra acabó hace años y el planeta es un gran jardín.

Escrita en 1964, La penúltima verdad anticipa el uso de la televisión como medio de manipulación de masas. Dick pone de nuevo su salvaje imaginación al servicio de la denuncia de los abusos del poder y del cuestionamiento de la naturaleza de la realidad. 
 
En esta suerte de reescritura del mito de la caverna, a su vez, desenmascara la esencia del capitalismo, que necesita del sometimiento para subsistir.


Podemos fabricarte

Philip K. Dick



Para mantener la competitividad de sus productos la empresa de órganos musicales eléctricos de Louis Rosen fabrica se lanza a un proyecto alocado: la construcción de simulacros, réplicas robot de seres humanos 
 
La idea inicial es hacer revivir personajes históricos, e incluso se plantea la posibilidad de reconstruir la guerra civil americana. 
 
La empresa acaba arrastrada por la influencia de un empresario de comportaiento turbio que pretende usar la replica robótica perfecta de Abraham Lincoln en beneficio propio
 
Mientras tanto, Rosen busca el consejo de Lincoln cuando corteja a una mujer incapaz de comprender las emociones humanas, alguien que quizás sea más robótica que la propia réplica de Lincoln.
 
Aunque concebida como novela independiente, el futuro descrito en Podemos construirle se relaciona en ambientación con ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en la que se basó el film Blade Runner, y Los simulacros, con las que forma una especie de tríptico de una sociedad en la que los androides se confunden con los humanos.



La pistola de rayos

Philip K. Dick



Lars Powderdry es diseñador de moda armamentística. Bendecido por el talento de médium, sus diseños permiten al Bloque Oeste mantener la frenética carrera de armamento con el Sector Este, en un constante equilibrio que, a través del miedo, asegura la paz en la Tierra… 
 
hasta que unos satélites alienígenas se sitúan en órbita y comienzan a volatilizar ciudades de ambos bandos.

La pistola de rayos destila un humor irreverente con el que Dick construye una sátira desquiciada sobre los sinsentidos de la Guerra Fría. 
 
El californiano emprende una de sus portentosas exploraciones de lo que constituye el tema central de su obra: la paranoia vital, tanto individual como colectiva, y su inevitable vinculación con nuestra forma de interpretar la realidad.
 


El mundo que Jones creó

Philip K. Dick




Floyd Jones es un "precog" (precognitivo) que vive en un mundo post-guerra nuclear, donde es venerado y temido por su habilidad para ver el futuro exactamente un año antes.
 
La sociedad ha adoptado el relativismo como doctrina, rechazando verdades absolutas y abrazando una tolerancia extrema. Asi que choca con Jones que presenta una visión absolutista que choca con este relativismo. 
 
A través de sus visiones, Jones predice el regreso de una especie alienígena (medusas gigantes), desafiando la estabilidad del sistema.
 
Un agente del gobierno intenta asesinar a Jones al considerarlo una amenaza para el orden establecido, lo que desencadena una trama de acción y suspenso. 

Tiempo de Marte

Philip K. Dick



En la árida colonia de Marte, lo único más valioso que el agua puede ser un niño esquizofrénico de diez años llamado Manfred Steiner. 
 
Aunque para la ONU sea un niño «anómalo» destinado a la deportación y a su destrucción final, otros —especialmente Arnie Kott, presidente del Sindicato Local de Trabajadores del Agua— sospechan que el desorden de Manfred parece permitirle vislumbrar un futuro apocalíptico

Pero, ¿qué clase de futuro? ¿Y qué sucede con todos aquellos desafortunados en quienes Manfred confió? 
 
En Tiempo de Marte, Philip K. Dick, el genio incomparable de la ficción especulativa, usa el poder político, el tráfico con bienes extraterrestres, el adulterio y el asesinato para penetrar en los misterios del ser y del espacio.


Los simulacros

Philip K. Dick


 
La Tierra en el siglo XXI era un mundo sombrio, cambiante y peligroso. 
 
La mayoría de sus habitantes se contentaban simplemente con sobrevivir y disfrutar del poco placer que tuvieran a mano. 
 
El presidente es un simulacro, un androide reemplazado periódicamente, mientras que el poder real reside en figuras ocultas y las "Primeras Damas" (como Nicole Thibodeaux) que también son simulacros para mantener la ilusión de continuidad política.
 
La población vive bajo el control de corporaciones y el consumo de fármacos, inmersa en una paranoia de espionaje y manipulación mediática.
 



Fluyan mis lágrimas, dijo el policía

Philip K. Dick



Jason Taverner es un seis, un súperhumano mejorado genéticamente. 
 
Pero también es un ídolo televisivo adorado por treinta millones de personas. 
 
O lo era hasta que una mañana, al despertar, descubre que sus documentos de identidad han desaparecido, que no hay ningún registro sobre él en las extensas bases de datos de la policía ni el gobierno, y que ni sus amigos ni sus seguidores tienen el menor recuerdo de él. 
 
Jason Taverner es un completo desconocido en unos Estados Unidos convertidos en un estado policial, en el que una persona sin identificación está condenada a terminar en un campo de trabajo.


Muñecos cósmicos

Philip K. Dick



Tras dieciocho años de ausencia, Ted Barton decide volver a Millgate, la ciudad que le vio nacer y que dejó siendo un niño. 
 
A pesar del largo tiempo transcurrido desde su partida, no es capaz de recordar nada de lo que observa, asombrado, desde su coche. 
 
Aunque reconoce la disposición de las calles y los parques, los nombres de las avenidas y las actividades de los negocios parecen haber cambiado. Todo está ahora más deteriorado, abandonado. 
 
Tras consultar a varios peatones y tenderos, nadie acierta a responder a sus preguntas. Nadie le recuerda ni saben de qué está hablando.

En las oficinas de un periódico local accede al archivo histórico y descubre en la sección de estadística una mención al día de su nacimiento y a sus padres, aunque la dirección postal está incorrecta. 
 
Un poco más abajo lee la noticia de su propio fallecimiento, a muy temprana edad, por escarlatina. Ted decide quedarse en una pensión para descubrir el misterio que rodea a la ciudad y a sus extraños habitantes.


Una mirada a la oscuridad

Philip K. Dick

 


Policías y criminales han sido siempre las dos caras de una misma moneda, pero ningún novelista ha sabido explorar esta perversa simbiosis como Philip K. Dick.

Fred es el agente de policía encargado de investigar y detener a Bob Arctor, peligroso traficante de la adictiva y letal Sustancia D.

Para ello Fred se adentra en un mundo donde resulta difícil diferenciar la realidad de los sueños y se sumerge en un juego perverso con Bob, en el que será a la vez cazador y presa, hasta que la pesadilla culmina con un sorprendente enfrentamiento final entre el policía y el traficante.

Cáusticamente divertida e inquietantemente certera en la descripción de yonquis, colgados, traficantes, buscavidas y policías, quizás sea la novela sobre drogas más desconcertante jamás escrita.