Salva Alemany
Santos es un hombre duro, tanto como el entorno en el que vive, una localidad en la frontera mexicana, lugar de paso de narcos e ilegales.
El gringo Santos tiene dos amores: su esposa Lupe, la mejicanita, y su taller de motos.
Pero las motos no dan lo suficiente para comer y Santos hace trabajos para el todopoderoso Don Dimas, quien controla desde su atalaya todo su entramado de negocios criminales.
Decidido a cambiar de vida, Santos acepta un último encargo que le permita empezar de cero.
Sin embargo el pasado vuelve a visitarlo para recordarle que no basta la mera voluntad para desterrar sus fantasmas.



