Robert Allyson
No es que me considere por lo normal un tipo afortunado, pero desde la mañana había calculado muy bien lo que debía hacer para que todo marchara sobre ruedas.
Y, ciertamente, daba la impresión de que el excesivo cálculo había dado al traste con mis proyectos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios son moderados.