Manuela Saiz
Esta es una de esas historias, el relato de un dolor que se transformó en fuerza para salir adelante y en luz para iluminar el camino de quienes atraviesan por circunstancias similares para que puedan sanar.
Manu sentía asco, rechazo y terror cuando estaba cerca de su padre y no entendía por qué. No recordaba ningún hecho que pudiera provocarlo.
Se sentía rara, enferma, incómoda consigo misma y con sus relaciones de pareja.
Decidió descubrir qué estaba mal y comenzó terapia. Al principio solo atinaba a quedar con la mirada perdida sin poder hablar, hasta que poco a poco fue surgiendo la verdad: de niña había sido abusada por su padre.
Es una historia de valentía, de resiliencia y de mucha fuerza emocional que impulsó a la protagonista a sanar y reinventar su propia vida y su sexualidad y es un mensaje de apoyo y de esperanza para quienes atraviesan el mismo dolor.

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