El rey de las cenizas

S. A. Cosby


Cuando Roman Carruthers, el hijo mayor de la familia y un genio de las finanzas, vuelve a casa tras el accidente de coche de su padre, se encuentra a su hermano pequeño, Dante, endeudado con criminales peligrosos, y a su hermana Neveah agotada de mantener unida a la familia y su negocio. Neveah, que dirige el Crematorio Carruthers en Jefferson Run, ve la muerte de cerca todos los días. 
 
Pero la mortalidad se acerca aún más a la familia cuando queda claro que el accidente que dejó a su padre en coma no fue tal, y que la imprudencia de Dante los ha puesto a todos en un verdadero peligro. 
 
Roman está dispuesto a cualquier cosa para ayudar a su hermano y a su familia a salir del apuro, y cuando sus monedas de cambio se esfuman, sólo le queda una cosa que ofrecer para salvarlos: él mismo.


1 comentario:

  1. El rey de las cenizas está lleno de giros tan perturbadores como inesperados. Incomodan, pero no son gratuitos ni forzados; surgen de manera natural de un contexto donde los personajes están perfectamente integrados. Es una novela altamente recomendable, pero conviene lanzar una advertencia: el tono de la misma es sombrío y la violencia, explícita. Nada de medias tintas, nada de concesiones ni florituras; el sufrimiento en sus páginas es constante. Es una obra de una brutalidad cruda que incluso, en algunos pasajes, da momentos verdaderamente desgarradores. Por eso, creo que es de justicia advertir que hay que estar predispuesto a leer un thriller fuertecillo; de esos que te retuercen el estómago y te obligan a posponer el «capítulo de antes de dormir» para cuando el gallo ya haya soltado su cacareo. S. A. Cosby no se anda con chiquitas: muestra la violencia, la miseria moral y el peso de la culpa con una crudeza que, aunque es totalmente coherente con la historia, para algunos lectores puede resultar algo excesiva. Y sin embargo… algo hipnótico hay en cómo está contada esta historia. En muchas ocasiones me he visto dentro de la trama, como si fuera uno de los protagonistas, lo cual siempre es buena señal.
    (La jungla de las letras)

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