Philip K. Dick
Una agradable y ligera descarga eléctrica, activada por la alarma
automática del Climatizador de Ánimo Penfield, despierta a Rick Deckard,
que deja la cama ataviado con su pijama multicolor y apremia a su
esposa a que reajuste su climatizador para sentir deseos de levantarse.
Deckard es un cazarrecompensas, trabaja para el Departamento de Policía de San Francisco retirando androides de las calles.
Sin embargo, los Nexus-6 son androides con características muy especiales, casi humanas, y no va a ser tarea fácil identificarlos.
Deckard vive en una Tierra prácticamente desierta desde que los seres humanos
han emigrado a la nueva colonia en Marte después de la Guerra Mundial
Definitiva. Los pocos que aún quedan en nuestro planeta buscan poseer
carísimos animales; a través de ellos sienten la empatía que los
diferencia de los androides.
Sin embargo, Deckard sufre por no poder
permitirse económicamente uno y finge cuidar de una oveja auténtica
cuando en realidad es solo un ejemplar eléctrico.
Ataviado con su modelo
Ajax de Calzón de Plomo Mountibank contra el polvo radiactivo, se
encamina al trabajo, descubre que su superior está en el hospital con
una herida de láser en el espinazo y recibe la orden de perseguir al
nuevo androide que ha podido ser el responsable, el Nexus-6, de cerebro
altamente sofisticado.
Blade Runner (o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?) es sin duda una de las mejores obras y la más leída de Philip K. Dick y uno de los puntos de referencia ineludibles de todo el cyberpunk posterior.
Alucinante pesadilla tecnológica, intensa novela de aventuras, su modo de plantear la existencia de una muy fina línea que delimita lo natural de lo artificial fue también la base de uno de los grandes hitos en la historia del cine en manos de Ridley Scott.
Todo un clásico de la literatura de ciencia ficción, que a su vez dio vida a una película clásica.

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