Ines Plana
Julián Tresser Libro 1
Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados de cuajo. En uno de sus bolsillos se halla un misterioso papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga, que vive a pocos kilómetros del escenario del crimen. Frágil, solitaria, bebedora de vodka en soledad, Sara rehúye cualquier contacto con los humanos y trabaja desde casa.
El teniente de la Guardia Civil Julián Tresser se hace cargo del caso, asistido por el joven cabo Coira, que se enfrenta por vez primera a una investigación criminal, una investigación difícil, sin apenas pistas, con demasiados enigmas.
A medida que el teniente Tresser avance en sus indagaciones, descubrirá unos hechos que darán un trágico vuelco a su existencia y le conducirán a un viaje a los infiernos que marcará su vida para siempre.
Extraordinario thriller en línea con las novelas que se están vendiendo en la actualidad. Una trama hipnótica, elaborada y encajada perfectamente como un puzle, unos personajes logradísimos, con alma y de carne y hueso, y un ritmo que hace imposible dejar de leer.
Extraordinario thriller en línea con las novelas que se están vendiendo en la actualidad. Una trama hipnótica, elaborada y encajada perfectamente como un puzle, unos personajes logradísimos, con alma y de carne y hueso, y un ritmo que hace imposible dejar de leer.

Cada vez va cobrando más protagonismo la guardia civil en las tramas de novela negra, siguiendo la estela que en su día inició Lorenzo Silva con Bevilacqua y Chamorro. Lo cierto es que si la trama transcurre en un entorno más o menos rural, es la guardia civil la encargada de ese tipo de investigaciones, por lo que la presencia de este tipo de personajes en la novela negra española está más que justificada.
ResponderEliminarLa autora juega aquí con la dualidad de policía veterano (que en es este caso aún no está de vuelta de todo) con un novato con ganas de comerse el mundo y de hacer todo lo que le digan sus superiores para ir ascendiendo en su profesión.
Junto a ellos una editora de libros con un secreto en su pasado que la ha convertido en el ser solitario que es hoy día, y una psiquiatra que intenta averiguar cuáles fueron esos sucesos y cómo sacarla de esa coraza que se ha puesto para negar el pasado e intentar sobrevivir en un presente que cada vez amenaza más con ahogarla.
Con todos esos ingredientes puede hacerse un pastiche o una buena novela. En el caso de Morir no es lo que más duele, Ines Plana ha conseguido una novela que consigue retener la atención del lector pese a que ese motor que suele impulsar este tipo de lecturas, como es el saber quién es el asesino y sus motivos, aquí no exista desde más o menos la mitad del libro. Pese a ello, el interés no decae, seguramente ayudado por esas tramas personales de los protagonistas. Algo sin duda muy importante para una serie, porque ahora mismo estoy pensando en algunas como la serie Bergman de Rosenfeldt & Hjort en que casi importan más dichas tramas que el propio caso que se cuenta en cada capítulo.