Una
madre: Sethe, la esclava que mata a su propia hija para salvarla del
horror, para que la indignidad del presente no tenga futuro posible.
Una
hija: Beloved, la niña que desde su nacimiento se alimentó de leche
mezclada con sangre, y poco a poco fue perdiendo contacto con la
realidad por la voluntad de un cariño demasiado denso.
Una experiencia:
el crimen como única arma contra el dolor ajeno, el amor como única
justificación ante el delito y la muerte como paradójica salvación ante
una vida destinada a la esclavitud.
Con este dolor y este amor en
apariencia indecibles, la ganadora del Premio Nobel de Literatura 1993
ha construido una soberbia novela, que en 1988 le valió el Premio
Pulitzer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios son moderados.