Allan Quatermain

Allan Quatermain

Allan Quatermain - Libro: 2
 

Allan Quatermain es el segundo volumen de la serie Allan Quatermain, donde prosiguen las aventuras del gran cazador blanco en el África de los bóers.

Muerto su hijo Harry, el desolado Allan abandona Inglaterra en busca de una fabulosa raza blanca que se dice habita en las inexploradas regiones al norte del monte Kenya. 

Le acompañan sus dos compañeros de Las minas del rey Salomón, Sir Henry Curtis y John Good, ex comandante de la Armada Real, a quien se une Umslopogaas, el gran guerrero zulú.

De este modo comienza un peligroso viaje donde los expedicionarios tendrán que sobrevivir a feroces combates contra guerreros masai y efectuar una larga travesía por un río subterráneo, antes de llegar al fabuloso reino perdido de Zu-Vendi, el dominio de las reinas gemelas…

Nadie ignora que los únicos paraísos son los perdidos. Haggard creyó haber encontrado alguno, escondido en los pliegues de su memoria. En Las minas del rey Salomón defendió el de Kukuanalandia con la firme decisión de Ignosi de no dejar pasar jamás al hombre blanco, siempre acompañado de pistolas, ginebra y predicadores. 

En Allan Quatermain, el de Zu-Vendis queda protegido por la propia naturaleza, que como una perla lo había tenido oculto durante siglos.

Haggard opinaba que las buenas novelas se escriben de una sentada, y aquí lo corroboró con su habitual intensidad. No sorprende que Kipling lo considerase «el hombre con una imaginación más convincente».

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Hud, el salvaje

Larry McMurtry


«La cabina estaba en penumbra, y la luz del salpicadero dibujaba sombras en su rostro de tal modo que, cuando lo miré y vi cómo se calaba el gastado sombrero de paja con la vista en la carretera, me recordó a alguien muy querido por mí; me recordó a todas las personas que conocía.»
 
Publicada en 1961, Hud, el salvaje es la primera novela de Larry McMurtry. En ella escenifica el conflicto entre los valores del viejo Oeste y los de una nueva generación materialista y sin escrúpulos. Homer Bannon, anciano ganadero que encarna los nobles principios de honestidad y decencia de la Frontera, tiene que enfrentarse a la arrogancia y egoísmo de su hijastro Hud. Lonnie, su nieto, nos va contando todo cuanto observa en el rancho familiar, situado a veinte millas de la ciudad más cercana, Thalia.
 
McMurtry nos regala aquí un retrato de los años cincuenta del Texas más profundo, poblado de personajes inolvidables. Con un estilo vívido e ingenioso, el mismo que ilumina todas sus novelas, el autor redefine en esta obra la imagen del vaquero en la literatura.
 
En 1963 Martin Ritt adaptará la novela a la gran pantalla, con Paul Newman interpretando el papel de Hud. La película se alzaría con tres premios Oscar.


La última película

Larry McMurtry

«A veces Sonny se sentía como si fuera el único ser humano del pueblo. Era una desagradable sensación que solía experimentar por la mañana temprano cuando las calles estaban completamente vacías, como cierta mañana de sábado de noviembre.»
 
Son los años cincuenta y estamos en Thalia, una pequeña ciudad de Texas. Sonny, Jacy y Duane son tres adolescentes insatisfechos y aburridos, espectadores de sus propias vidas en una provincia encerrada en sí misma. 
 
Todo es un sueño inmóvil que se desarrolla entre un viejo cine, un salón de billar y un café abierto toda la noche.
El premio Pulitzer Larry McMurtry construye con pocos ingredientes una historia conmovedora poblada de personajes secundarios excéntricos que se mueven en una atmósfera de monotonía y nostalgia.

En 1971 Peter Bogdanovich dirigirá la adaptación cinematográfica de la novela, convirtiéndola en una película de culto.


Las minas del rey Salomón

Henry Rider Haggard

Allan Quatermain - Libro: 1

A fines del siglo XIX las tierra de África, en parte inexploradas, ofrecían un escenario ideal para situar aventuras exóticas. Allí colocó Henry Rider Haggard a Allan Quatermain, el cazador de elefantes, enrolado en un viaje erizado de peligros y dificultades en busca de las portentosas minas del rey Salomón. 
 
Una sucesión de peligros, ocasionados por la Naturaleza, las fieras o los nativos, que no entienden la idolatría de los blancos por las piedras, se interpondrán en su camino.
 
Pero de todo ello surge una pregunta esencial: si la «civilización» materialista y obsesionada por el dinero no será, en el fondo, tan salvaje como esas tribus belicosas perdidas en el corazón de la Naturaleza.

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Caballo Loco

Larry McMurtry

La vida de Caballo Loco está empañada por las leyendas y, aún hoy, esta figura mítica de la historia estadounidense sigue siendo un enigma incluso para su propia gente. En él confluyen la tragedia de los indios norteamericanos y la desaparición del salvaje Oeste.

En esta biografía vívida, ponderada y sucinta, Larry McMurtry intenta desprenderse del mito, de las anécdotas y las fabulaciones, para redescubrir al guerrero sioux que lideró la batalla del Little Bighorn y fue traicionado y asesinado meses después. Con él moriría la oposición al avance del hombre blanco y nacería una leyenda.





Paloma solitaria (Lonesome Dove)

Larry McMurtry

 

Paloma solitaria es la obra maestra de Larry McMurtry —ganador del Premio Pulitzer— y la más grandiosa novela del Oeste tal como este era realmente. 
 
La “Compañía ganadera de Hat Creek” es un pequeño rancho situado en Lonesome Dove, un pueblo texano cerca de la frontera con México. 
 
Los dos rangers retirados que lo regentan, Augustus “Gus” McCrae y el capitán Woodrow F. Call, tienen visiones antagónicas del mundo —hedonista y soñador el primero y práctico y tenaz el otro— por lo que son frecuentes los enfrentamientos verbales entre ellos, no exentos de humor y un poso filosófico. 
 
La vida transcurre plácida y monótona en un Lonesome Dove achicharrado por el sol, en donde solo ha llovido un par de veces en el último año. 
 
Un día llega al rancho Jake Spoon, un viejo conocido de Gus y Call, y les propone una idea disparatada: conducir un gran rebaño de ganado desde Texas a Montana y establecer allí un rancho, algo que nunca se había hecho antes. 
 
Aunque apenas disponen de ganado ni vaqueros aptos para recorrer una distancia semejante, el capitán Call decide emprender tan azarosa odisea. Y a partir de ese momento todo se precipita, la errática narración se transforma entonces en una trama llena de acción y aventuras en la que McMurtry roza cotas literarias solo alcanzadas por autores como Faulkner o García Márquez.



Aprendiz de persona

Paulina Crusat

 

En esta novela, la capacidad de observación y evocación de Paulina Crusat es fabulosa. 

Con una infinita delicadeza, muy femenina, va iluminando para el lector un mundo de detalles que cautivan e impresionan hasta construir todo un relato de intensos valores psicológicos y admirable calidad literaria. 

En pocas ocasiones el lector encontrará un libro de esta tónica que logre prender tan profundamente y que le hunda de pleno en su líquida ternura y en su aire de sueño realizado.


Querido Billy

Larry McMurtry


En Querido Billy Larry McMurtry no recrea la historia sino la leyenda de Billy «el Niño». Y la leyenda es leyenda. 
 
Los datos biográficos o pseudobiográficos que la tradicional epopeya americana ha perpetuado y que todo aficionado al «western» clásico conoce, aquí no cuentan. Billy no se apellida Bonney, sino Bone; no hay un Pat Garrett que le dé muerte en Fort Sumner; no hay una guerra ganadera en el condado de Lincoln (donde se supone que «el Niño» auténtico ganó su efímera fama de asesino), y si hay un ranchero millonario no se apellida Chisum, sino Isinglass, y forma parte de la galería de fantásticos y esperpénticos personajes con que Larry McMurtry ha poblado su novela. 
 
Pese a todo ello, para el lector de hoy esta sarcástica anti-historia, nihilista, salvaje, a veces cruel, puede ser de hecho la historia profunda, humana, auténtica, la que únicamente el mito es capaz de desvelar.


La rosa del desierto

Larry McMurtry

Larry McMurtry, ganador del Premio Pulitzer, escribe novelas situadas en el corazón de Estados Unidos. Pero su territorio real es el corazón en sí mismo. Su don para escribir sobre las mujeres —del amor de ellas por sus hombres fracasados y a la deriva, de su capacidad para ver las buenas cualidades de los perdedores, así como de la peculiar combinación femenina de fuerza emocional y repentina debilidad— hacen de La rosa del desierto una novela agridulce, divertida y emocionante.

Harmony es una mujer que se dedica al espectáculo en Las Vegas. Por la noche baila en un casino de juego; durante el día se dedica a criar pavos reales. 
 
Ella pertenece a la raza en extinción de las bailarinas de incierto futuro que cada vez encuentran menos trabajo. Sin embargo, conserva sus ilusiones en ese árido paisaje de neón con supermercados, capillas para bodas rápidas y casinos abiertos toda la noche. 
 
Mientras que la estrella de Harmony se apaga, su hermosa y cínica hija, Pepper, está en auge. Pero Harmony mantiene su optimismo a pesar de todo. Ella es la rara flor en el desierto, la resistente y tierna rosa del desierto.


Las pioneras

Larry McMurtry

Con un estilo brillante y un profundo conocimiento de la historia del Oeste americano, del que ya ha dado cumplida muestra en numerosas obras, Larry McMurtry hace desfilar por escenarios míticos como Little Bighorn, Colinas Negras, Dodge City o Río Grande a una galería de personajes de los que ya teníamos noticia por las crónicas, pero cuyo aspecto humano solo se nos desvela ahora, con la lectura de Las pioneras.

A través de las entrañables discusiones de los montañeses Jim Ragg y Bartle Bone sabremos que en las inhóspitas cumbres de Montana apenas quedan ya castores que cazar. 
 
Los pensamientos de Desorejado, uno de los últimos supervivientes de su tribu, nos ayudan a reflexionar sobre el papel que desempeñaron gentes como los generales Custer o Sheridan. 
 
Las cartas que escribe Calamity Jane a su hija en la soledad de las montañas están llenas de recuerdos con los que podemos recorrer la vida de aquella mujer pionera en una tierra que fue cambiando paulatinamente.

El hilarante episodio de la aventura europea que emprende Buffalo Bill, ya convertido en titiritero, reúne, primero en un barco ante el que surge una ballena y después en una actuación ante la reina de Inglaterra, a los dos montañeses, a Desorejado, a un Toro Sentado completamente alcoholizado, a Calamity Jane, al propio Bill Cody y a otros inolvidables personajes. De alguna manera ese viaje y la forma que McMurtry tiene de plasmarlo, simboliza el fin de un sueño: el sueño del Salvaje Oeste.